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Un sondeo recogió las opiniones de 62 mujeres de entre 23 y 58 años acerca de su vida sexual. Entre las cosas que no les agradaban está la falta de tiempo para dedicarle al sexo y la sensación de que no están siendo consideradas como parte del encuentro. Sí les gusta que las traten con ternura, que haya un extenso preludio y que el hombre exprese su deseo por ellas.

Para el 95% de más de 60 mujeres entrevistadas por La Tercera, el sexo es importante o muy importante en su vida. La cifra confirma que actualmente para la mujer la vida sexual es un aspecto que forma parte integral de su vida. Esto lleva a que ellas sean más propositivas que en décadas anteriores y que su expectativa sobre lo que quieren y lo que no les gusta en la cama esté claramente definida en la mayoría de los casos.

Con la idea de detectar qué conductas de las mujeres y de su pareja están fomentando o entorpeciendo una sana sexualidad, La Tercera -con la asesoría de la sicóloga experta en sexualidad Renata Ortega, de la consultora Ikastola, y la empresa Exinde-IMS- realizó una encuesta a 62 mujeres heterosexuales de entre 23 y 58 años. A continuación, detallamos algunos de los resultados obtenidos por el sondeo.

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Lo que ellas quieren

Del total de entrevistadas, la mayoría (71%) se consideraba satisfecha o muy satisfecha con su vida sexual. Al ser consultadas sobre aquellas conductas o actitudes que valoraban en el encuentro sexual, las demostraciones de amor y ternura antes, durante y después fueron aludidas por 30 mujeres. Entre éstas menciones se cuentan: “Que al terminar me abrace y me haga cariño”, “que mientras lo estamos haciendo me bese y me diga que me quiere” y “que sea firme, pero que me trate siempre con cariño, como si yo fuese muy importante para él”. El juego erótico previo resultó ser uno de los elementos vitales. Dentro de éste y de lo que las excita, las mayores menciones las recibieron los besos, caricias y suaves mordiscos en el cuerpo, caricias en senos y clítoris sin penetración, el sexo oral, la masturbación hecha a ellas por su pareja y el estar conscientes del deseo del otro.

A 20 mujeres les resulta indispensble que la pareja les hable, diciéndoles lo que sienten y les gusta. Cinco esperan que el sexo sea tomado con humor, como una sana diversión y que haya muchas risas. La mayoría deseaba que el preludio se extendiera por mucho rato y que ojalá la pareja comenzara seduciéndolas desde temprano, lentamente. De las encuestadas, 45 le pedían siempre a su pareja que hiciera lo que a ellas las excitaba y 15 lo pedían algunas veces.

Asimismo, 38 señalaron que le dicen a su pareja cuándo tienen deseos de un encuentro sexual, 29 usan caricias y coqueteos, siete el contacto explícito y 11 los miran de forma especial o se ponen más cariñosas. Según Renata Ortega, esto último puede ser problemático “ya que se espera que el hombre entienda códigos que a veces no están del todo claros para él”. Por esta razón, la experta sugiere que si la mujer quiere tener un encuentro sexual “lo diga directamente, sin esperar que el otro adivine los propios deseos”.

Lo que no les gusta

Pese a el alto grado de satisfacción sexual que reportaron las entrevistadas, muchas mencionaron algunos aspectos que podrían contribuir a mejorar aún más esta percepción. Así, al ser consultadas acerca de qué cambiarían, 23 de ella dijo que les gustaría tener sexo con mayor frecuencia. El deseo de innovar tanto en el juego previo como en las técnicas y posiciones usadas fueron elementos mencionados por 16 mujeres. Algunas de ellas sugerían “salir de la cama y recuperar la magia”, “aplicar más imaginación” y “generar espacios donde jugar y explorar más”.

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Consultadas acerca de qué hacían generalmente los hombres durante el sexo que a ellas no les agradaba, 20 encuestadas señalaron el tomar el sexo como una cosa mecánica, “acabar demasiado rápido”, “seguir la misma rutina” y al finalizar el encuentro sexual “darse vuelta y dormirse”. Otras 20 menciones apuntaban hacia conductas del hombre tales como: “Se preocupan de terminar ellos primero y que una se las arregle como pueda”, “no ponen atención a los distintos ritmos que tenemos para ir excitándonos más”, “no muestran ternura para que una se sienta querida”, “no tienen respeto por el proceso y las cosas que una va sintiendo” y “a veces es como si uno no estuviera ahí con ellos”.

Para la sicóloga Catalina Alvarez, experta en relaciones de pareja del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile, esta es una de las principales quejas de las mujeres en consulta: “Es importante de entender que las mujeres somos muy afectivas. Para nosotras es vital el contacto con la pareja a través de una buena conversación, de una atmósfera íntima, de caricias y besos. Pero es habitual escuchar en la consulta que ellas terminan por ceder esa esfera teniendo sexo con sus parejas sin preludio y sin juego para que ellos no se enojen, por cumplir”.

Luego, las encuestadas respondieron qué no hacían los hombres durante la actividad sexual: la falta de juego previo recibió 30 menciones, seguida por la poca comunicación y conexión que establecían ellas (20 menciones). El no innovar fue aludido por 10 entrevistadas. Asimismo, les desagradaba que el encuentro dure poco, que “se vaya demasiado rápido” y “que no me dé tiempo para llegar”. Otros motivos de malestar fueron “no sé si le gusto o no, si le agrada como lo beso, no me dice nada” y “detesto que después de un par de besos venga altiro la penetración”.

Pese a lo anterior, mejorar las cosas está en manos de ambos. Algunas ideas de lo que esperan las mujeres pueden surgir de las siguientes frases: “Me gustaría que conversáramos antes y después y que realizáramos nuestras fantasías”, “quisiera que me diga cosas subidas de tono”, “me gustaría que me dijera frases bonitas, que me haga sentir deseada” y “desearía que hiciéramos cosas nuevas”.

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Javiera contador, actriz: Hay menos tabú entre las jóvenes

Javiera Contador, actriz y dedicada teatral ha estado involucrada en varias obras que sacan a relucir temas desde la perspectiva femenina. Actualmente prepara Brujas, montaje que se estrenará el próximo mes. A su juicio, actualmente “en las generaciones más jovenes hay menos tabú en hablar lo que te gusta o no sobre el sexo. Y se ha avanzado mucho en la noción de que la mujer tiene derecho al placer y a disfrutarlo”.

Antes si te acostabas con alguien la tendencia era a engancharse más, pero ahora las veinteañeras son más relajadas en ese sentido. Y creo que eso pasa también por una generación de mamás sobre 40 años que tienen una mirada más bonita y menos restrictiva o castigadora de la sexualidad y que han contribuido a una educación más abierta, que fomenta una relación más sana con el sexo”.

En cuanto a las mayores, Javiera opina que “las mujeres de 40 han pagado el pato de una educación más conservadora: no ha sido fácil aprender a pedir, pero entre las que conozco siento que también lo pasan bien”. La diferencia entre una y otra generación, a su juicio pasa por las expectativas. “Para las niñas jóvenes hay mucho de descubrimiento, de exploración, pero pasada cierta edad el sexo pasa a tener que ver más con los afectos. Lo has pasado bien y no quieres solamente una buena relación sexual. También buscas que el aspecto afectivo sea un elemento igual de rico. Pasados además 10, 12 ó 15 años juntos hay que aprender cómo superar la cotidianeidad sexual, hay un tema de saber jugar, de apoyarse mucho en la confianza”.

 

Liliana Ross, actriz: “Ahora, abre los ojos y piensa en ti misma”

La actriz Liliana Ross, ex directora de Los Monólogos de la Vagina, opina que “una de las cosas que pone trabas a una sana sexualidad en las mujeres es el eterno tabú de nuestro propio cuerpo relacionado con el sexo. Si Dios nos dio cuerpo y alma es para disfrutarlos y conocerlos. Por ello es un obstáculo el no atreverse a explorar con la propia sexualidad y no poder hablar con la pareja de las inquietudes, los deseos o las fantasías sexuales simplemente por temor. Es triste también que exista desconocimiento por parte del hombre acerca de la mujer, que tenga poca preocupación sobre cómo satisfacerla en la cama. Seguimos con la premisa de Federico Fellini que planteaba al macho latino usando a la mujer para masturbarse. Esto se agrava por la falta de preparación para el coito y de ternura después de él. Tiendo a creer que, en general, es la mujer la que se esmera por dejar “conforme” al hombre, no al revés. Los reclamos de las mujeres se justifican en parte: hemos aprendido a pedir, a jugar y mostrar a la pareja el “cómo, “dónde”, “qué” y “cuándo”. Sin embargo, aún debemos superar esa idea de que la actividad sexual es pecaminosa, sucia y vulgar, cuando es parte lúdica de la relación y conforma un todo con los sentimientos y el amor mutuo. Por lo menos ahora se habla del tema y se cuestiona. Antes el predicamento de las abuelas era decirse “cierra los ojos y piensa en la Patria”. Ahora está comenzando a ser “Abre los ojos y piensa en ti misma”.

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Katty Kowaleczko, actriz: En el juego sexual los límites los pone la pareja

La actriz y directora de teatro Katty Kowaleczko, dirigio  la obra Los Monólogos de la Vagina y Las Chiquillas van a la Pelea. En su opinión “hay una nueva historia, la mujer está tomando otro rol, más abierta y demandando más lo que desea. Creo que esto les ha movido el piso a los hombres, porque aún no están acostumbrados a esta nueva mujer y se sienten muy exigidos. Muchas mujeres son ahora autovalentes, toman la iniciativa en el sexo y eso, a algunos, los afecta. Pienso que el trabajo de la sexualidad hay que empezarlo en pareja, contándonos qué nos molesta, qué nos hace falta, hablar de las fantasías que tenemos y tratar de darnos tiempo para conseguirlas. Estamos en una sociedad súper ambiciosa y consumista, súper competidora y eso le quita espacio tanto a la familia como a la pareja. También afecta el que estemos trabajan 10 ó 12 horas: el resultado es que tienes sexo en la noche cuando ya estás agotado. Hay que replantearse los horarios, hay que resolver dónde y cuándo tener sexo. Pero en materia de comunicación, estamos muy atrás, aún tenemos el peso de la religión que nos hace sentir culpables por pensar y hablar de sexo. Aplicamos estereotipos obsoletos: el hombre no muestra su deseo, no puede ser debil, ella no puede explorar porque deja de ser señora y se convierte en puta. El juego sexual es lúdico, busca el placer y no debe tener más límites que los que defina la misma pareja”.

N.Miranda

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