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Lo primero es considerar que las vacaciones comienzan al subirse al vehículo. Otros consejos incluyen descansos periódicos, cuidar la alimentación y tomar abundante líquido.

Es enero y de seguro ya planeó las vacaciones. Quizás escogió las hermosas playas del norte o la abundante vegetación de los lagos del sur. Entonces, este es el mejor momento para tomar en cuenta algunas recomendaciones para lograr que su trayecto no sea una experiencia traumática, ni física ni mentalmente.

Para esto, es necesario hacerse la idea de que el viaje forma parte de las vacaciones y no es sólo una tediosa espera para el inicio de ellas. Luego, dice la sicóloga Silvia Ascencio, docente de la Escuela de Sicología de la Universidad Diego Portales, “es esencial planificar con un mínimo de anticipación el trayecto, estableciendo tareas y deberes de cada miembro de la familia, negociar los lugares que cada uno tomará al interior del auto y las paradas que permitirán a los viajeros interactuar y disfrutar del tiempo juntos”.

Es preferible que existan dos conductores cuando se trata de un viaje muy prolongado para así asegurar un descanso mínimo. Lo ideal -para no arriesgar la vida de los pasajeros del auto- es manejar sólo tres a cuatro horas seguidas. “Además, es importante dejar por lo menos 24 horas libres entre el último día de trabajo y el inicio de las vacaciones. Salir apresurado, sin un mínimo de reposo sólo prolongará el estrés o tensión laboral acumulado durante el año”, advierte la sicóloga.

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Un viaje agotador

Según Edgardo Hidalgo, kinesiólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, no existe un agotamiento real durante los viajes, ya que prácticamente no se realizan esfuerzos físicos: “La sensación de cansancio se debe a los trastornos circulatorios y las posturas articulares mantenidas por largos períodos de tiempo. Esto produce desagrado y la gente lo interpreta como agotamiento”.

Para evitar la sensación de cansancio, el especialista recomienda caminar y mover las extremidades durante el trayecto y una vez finalizado éste. Si una persona realiza un viaje de 20 horas, lo mínimo que debería caminar son 30 minutos. Con esto se restablece las circulación y se evitan calambres y los típicos dolores musculares.

El doctor Guillermo Acuña, del Centro de Medicina del Viajero de la Clínica Las Condes aconseja realizar ejercicios pasivos, como mover en forma circular manos y pies: “Permanecer sentado o en una misma posición por períodos prolongados implica una dificultad en el flujo normal de la sangre desde los miembros al corazón. Por lo tanto, moverse ayuda al retorno venoso y a mejorar la circulación”, explica.

Enfermedades tan riesgosas como la trombosis (coagulación de la sangre en las venas) son frecuentes en personas predispuestas, entre las que se encuentran mujeres tomando anticonceptivos e individuos con colesterol alto o problemas de hipercoagulabilidad. Para diminuir este riesgo, sugiere el especialista, “se debe tomar abundante agua, lo que evita la deshidratación y por lo tanto disminuye el riesgo de que la sangre se condense más y ocurran fenómenos de coagulación”.

Viajes diurnos

A la hora de conducir un vehículo también existen ciertas precauciones. Entre las obvias están el no ingerir alcohol, pero también es necesario evitar comidas abundantes y tomar tranquilizantes o cualquier otro inductor de sueño. El neurofisiólogo Ennio Vivaldi, de la Universidad de Chile, advierte también que el horario de conducción debe corresponder a las horas normales de vigilia.

“Es desaconsejable que, por optimizar el tiempo, la gente viaje durante la noche, ya que no cabe duda que conducir en los horarios en que normalmente se duerme aumenta las posibilidades de un accidente”, señala Vivaldi. Al mismo tiempo, se deben tener instancias de distracción como música y conversación con el copiloto. También es importante que el interior del auto no tenga altas temperaturas, ya que esto puede llevar a estados de somnolencia.

Según el neurofisiólogo, existen señales de fatiga y sueño, como cansancio muscular en el cuello y los hombros, que si se toman en cuenta a tiempo pueden evitar accidentes. Otros señales son párpados pesados, falta de concentración, pérdida de la noción de algunos instantes en la carretera o no tomar atención al camino. Una recomendación práctica es que si sobreviene el sueño, el chofer duerma al menos 20 ó 30 minutos antes de continuar el viaje.

El rol de los pasajeros

“Conducir implica necesariamente un poco de tensión, ya que la persona que maneja no sólo tiene en sus manos el control del auto, sino también las vidas que van en él”, dice la sicóloga Silvia Ascencio. Por lo tanto, mantener una cierta armonía al interior del vehículo no puede estar a cargo del chofer. Por ello, los pasajeros deben encargarse de evitar gritos, no hacer llamados de atención abruptos o discusiones que puedan perturbar la conducción.

En este sentido, la sicóloga recomienda que los niños lleven alguna entretención para el viaje, ya sea juegos manuales o libros, que mantengan ocupada su atención cuando no desean ver el paisaje. Ascencio aconseja además evitar las disputas o conflictos con respecto a la conducción: “Es importante que los pasajeros no se agreguen tensión a la persona que está manejando, ya que es muy distinto sugerir que tome precauciones en el trayecto a estar fastidiando o diciendo de mala manera que hay carabineros en el camino o que hay que disminuir la velocidad”, ejemplifica.

D.Gutiérrez 

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